La más grande historia de amor escrita entre bloggers

Vilma Núñez

12/02/2013

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Mi Primer Amor TV llega a España creando la primera historia de amor colaborativa entre blogueros.

Mi Primer Amor TV es el primer formato “Web Nativo” de la historia de la televisión. Es un proyecto basado en web, en el que jóvenes de entre 14 y 24 años cuentan directamente, en primera persona, la historia de su primer amor. Mi Primer Amor TV desembarcó en España este pasado mes de enero, después de haber cosechado un importante éxito durante sus dos primeras temporadas en Israel, donde durante las primeras semanas consiguió más de 3,5 millones de visitas a su web y posicionar su app en el top 10 de todos los rankings de descargas, entre otros resultados destacables. Además, está presente en Ucrania, y próximamente en países como Francia, Rusia, USA, Italia, Uruguay o Argentina.

Hoy mi blog tiene el placer de estrenar el primer capítulo de la más grande historia de amor escrita entre bloggers con la técnica del cadáver exquisito. Podrás seguira toda la historia a través de la página de fans en Facebook de Mi Primer Amor

Todo iba de mal en peor en el instituto, me empezaba a ir mal en los exámenes y los profesores no paraban de llamarme la atención. En lo único que pensaba era en llegar a casa y echarme a dormir por lo menos unas cuatro horas, y olvidarme así de todo por un rato. Y así lo hice: tan pronto como llegué a casa, comí y me dormí una buena siesta. Tras unas cuantas horas, me levanté un tanto aturdida, pero decidí entretenerme un rato con mi ordenador. Me conecté al Tuenti, estaba revisando mis comentarios, las fotos de mis amigas… y ahí fue cuando lo vi. Tenía una solicitud de amistad de un tal Matías Lautaro, cuyo perfil me dejaba ver todas sus fotos… ¡bendita falta de privacidad por su parte! No lo podía negar, ese tal Matías era guapísimo, así que decidí aceptarlo como amigo. Pasaron tres días, y él, a lo único que se dedicaba era a darle a “Me gusta” a mis fotos, pero aún así no me hablaba por el chat. Al tercer día, decidí tomar la iniciativa y hablarle por mensaje privado, y le pregunté: “Hola, ¿qué tal? ¿Me conoces?” Por alguna razón, estaba nerviosísima. Supongo que era porque, aparte de que esa línea que le escribí es uno de los clichés más grandes, el chico no me contestaba. Pero finalmente, apenas tres minutos después, respondió.

Pasó una semana, durante la cual nos pasamos el día hablando por los mensajes privados del Tuenti, y era simplemente increíble. No se que tipo de hechizo o vudú extraño había entre nosotros, pero la química y confianza que teníamos para hablar de todo era extraordinaria. A él le encantaba hacerme reír, y tenía unas sugerencias y comentarios de lo más locos, que incluso había veces que me hacían preguntarme “¿Está loco o qué?”, aunque siempre muerta de la risa. Entonces, una noche tenía que dejar el ordenador temprano y no podía seguir hablando con él, y me preguntó “¿tienes Whatsapp?” a lo que yo le contesté “Claro.” Nos pasamos la noche en vela hablando de todo y de nada, fue increíble. Desde entonces, al despertar, siempre encontraba un mensaje de él deseándome unos buenos días princesa. Hasta que una mañana no lo encontré. No sabia qué pensar, o qué hacer, decidí esperar, pero cuando ya había pasado medio día aún no había sabido nada de él, así que le escribí y le pregunté qué le pasaba. Al llegar la noche, aún no había contestado, pero de repente vi una llamada entrante suya, y lo cogí. Me dijo “Hola Valentina, perdona, mi madre me había quitado el móvil y me lo acaba de devolver.” En primer lugar, me sentí aliviada, porque sabía que no había sido su culpa, y en segundo lugar me derretí totalmente cuando le escuché decir mi nombre: su voz era tan dulce, y a la vez tan sensual… exactamente como me la había imaginado.

Faltaban dos semanas exactamente para irme todo el verano a visitar a mi hermana Verónica. Matías y yo no nos habíamos conocido en persona aún, así que él, al enterarse de las noticias de mis vacaciones, me invitó a salir y yo, obviamente, le dije que sí. Quedamos en que me pasaría a buscar y luego iríamos al Vips, a merendar algo juntos. Cuando lo vi, sentí un zoológico completo en mi estomago, estaba súper nerviosa y no tenía ni idea de cómo actuar. Llevaba puesta una camisa de rayas, unos vaqueros, y un peinado que le favorecía de una manera increíble. Al subir al coche, me miró por unos segundos con una de esas miradas que hacen a cualquier chica volar… y yo no fui la excepción. Me susurró con sus labios lindos que estaba preciosa. Pasamos una noche increíble, él me invitó a todo y luego me llevó a casa. Llegamos, y hasta se bajó a abrirme la puerta del coche, y no pude evitar decirle: “Guau, verdaderamente me tratas como una princesa, ¿no?” Como respuesta, me mató con esa sonrisa suya, única y resplandeciente.

Antes de entrar en casa, me miró a los ojos, y mientras me acariciaba dulcemente las mejillas con una mano, y con la otra jugaba graciosamente con mi pelo, se inclinó y me besó. No podía creer que un beso pudiera ser tan mágico y único como lo fue aquel beso, tanto que todavía me pellizcaba para ver si no había sido solamente un sueño. Estuvimos viéndonos durante toda la semana antes de mi viaje, y pasamos momentos increíbles juntos, como ver una película, ir a cenar, sentarnos hablar de la vida, etc… Finalmente, llegó mi esperado gran viaje, que por un lado me emocionaba porque quería ver a Verónica, pero por otro también me entristecía porque sabía que Matías se iba a olvidar de mi tan pronto como me montara en ese avión y fuera hacia el otro lado del mundo. Con él sentía emociones que ni sabían que existían, era la primera vez que un chico lograba poner a palpitar mi corazón a mil y me había hecho sentir como una verdadera princesa.

Tras ocho horas de viaje, llegué a mi destino, y ahí estaba mi hermana esperándome junto a Diego, su apuesta pareja. Todo era perfecto, la hospitalidad que Vero y Diego me daban era increíble, pero no podía sacarme de la cabeza a Matías. Al día siguiente de llegar me conecté al Tuenti y tenía cientos de mensajes de mis amigos y amigas, pero tenía un mensaje en mi tablón de Matías, en el cual me preguntaba qué tal estaba y si había llegado bien. Al verlo, mi corazón volvió a palpitar a mil revoluciones, y pensé que estaba teniendo un ataque al corazón. Inmediatamente le respondí, y desde ese día nos pasamos todo el verano hablando por el Whatsapp, Tuenti, y hasta incluso en ocasiones hacíamos una “Cita Skype”, para vernos y todo.

El verano pasó demasiado rápido y terminó, y disfruté de unos días maravillosos junto a mi hermana y a Diego. El último día, a eso del mediodía, fuimos al aeropuerto, y allí me despedí de los dos con un gran beso y un fuerte abrazo. Mientras hacía la facturación de maletas, pasaba el control de pasajeros, y hasta que llegué a mi avión, solo podía pensar en cuánto extrañaba a Matías, y en cuánto deseaba comerme una carnecita bistec hecha por mi guapísima abuela. Estaba deseando llegar, quería ver a toda mi familia y amigos. Lo cierto es que no sabía qué esperar a mi llegada respecto a mi relación con Matías, pero decidí no torturarme con ese tema, y simplemente dejar que pasase lo que tuviera que pasar.

Pasaron las horas, que parecieron eternas en ese avión, y al final llegué, y ahí estaba lo que más deseaba ver en el mundo: mis chocolates preferidos. Mi madre y mi prima me estaban esperando afuera, y al verlas les di un abrazo enorme, y claro, le pedí a mi madre que me comprara mis chocolates porque no me iba a ir sin ellos. En el camino a casa fuimos hablando en el coche de todo: de mis vacaciones, de cómo estaba Vero… lo normal. Pero yo no podía evitar estar un poco distraída porque pensaba en Matías. Y ahí me recordé a mí misma que no debía pensar en ello, y que tenía que dejar que el destino hiciera su trabajo, a pesar  que en el fondo lo que más quería era que las cosas entre Matías y yo fueran mejorando, porque, honestamente, nunca había sentido un amor tan grande por alguien, como el que sentía yo por el.

Lee el segundo capítulo en el Blog de Clara Ávila, el tercero en el blog de Belén Leon y si quieres leer todo hasta el momento descarga el e-book

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5 comentarios en “La más grande historia de amor escrita entre bloggers”

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